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Una experiencia extraordinaria

Acabo de regresar de un viaje de una semana, invitada por el Instituto Etxepare del Gobierno Vasco para presentar mis libros en la Feria del Libro de Buenos Aires. Ha sido un honor el hecho de estar presente en un acontecimiento literario de tal magnitud, pero más aún lo ha sido conocer in situ a la comunidad vasco-argentina, la mayoría descendiente de vascos emigrantes que abandonaron por necesidad a sus familias, y la tierra que amaban, y crearon su hogar allá adonde fueron. Argentinos de pies a cabeza, no han olvidado sus raíces, es más, las han alimentado en la distancia. Ha sido extraordinario encontrarme como en casa a miles de kilómetros de distancia, oír hablar euskera, sentir el cariño de los vascos-argentinos, descubrir su deseo por escucharme hablar de nuestro pueblo, de su historia, de su mitología y tradiciones, charlar con los estudiantes de los dos colegios vascos de Buenos Aires y La Plata, visitar alguna de las muchas Euskal Echeak que hay solo en estas dos ciudades.

Somos un gran pueblo pequeño, casi invisible en el extenso mundo. Euskal Herria entera cabe en la provincia de Tucumán y todos los vascos de aquí no llegamos a la mitad de los habitantes de Buenos Aires, pero olvidamos que somos muchos más. Un pueblo no es solo una entidad política más o menos avenida, con unas fronteras impuestas a lo largo de los siglos, dependiente del albur de los tiempos a favor o en contra. Un pueblo es un sentimiento, unas raíces, unas creencias, una permanencia viva, que no depende de lo que otros quieran, ni siquiera de lo que nosotros queramos. Se tiene dicho sentimiento o no se tiene, cada uno de nosotro/as es libre de pensar, de amar, de añorar, y eso no nos impide amar y respetar a la tierra que nos ha acogido y nos ha dado la oportunidad de plantar nuestras raíces allá donde estamos.

Mila esker bihotzez, euskal-argentinoak, hain Euskal Herritik urrun gure sustraiak mantentzeagatik.

Comentarios (3)

  1. Wildemar Roberto Bengochea Perez - Responder

    Plenamente complacido por los comentarios de Toti Martinez de Lezea; como descendiente de vascos en 6ª generacion(llegados a Bs. Aires en 1770), seguimos aferrados a todo lo que represente o simbolice Euskal Erria.!!

    • Querido amigo, es fantástico que, durante casi 250 años, hayáis mantenido en vuestra familia el recuerdo y el cariño hacia la tierra de nuestros antepasados. No puedo sino darte las gracias de corazón; me hace sentirme parte de un pueblo grande, grande. Un abrazo.

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