BrujasSINÓPSIS

Las brujas, esos seres oscuros, maléficos, terroríficos, que han pasado a la mente popular como símbolo del mal, de la adoración al Diablo, de las misas negras; capaces de hacer sortilegios, provocar tempestades, arruinar las cosechas, empozoñar los pozos de agua, envenenar a las gentes honradas, matar niños, volar sobre escobas para asistir al akelarre…, fueron, en realidad, víctimas inocentes de la imaginación obsesiva y misógina de los poderes religiosos y civiles.
La caza de brujas duró cerca de tres siglos en Europa, 100.000 personas fueron inculpadas y más de 50.000 ejecutadas en la hoguera y en la horca. Esta gran injusticia, por la cual nadie ha pedido perdón, dejó en el subconsciente colectivo un recuerdo atemorizado en el pasado y folklórico en la actualidad.

 

Con este trabajo he pretendido hacer un ensayo sobre la brujería vasca, explicar sus raíces y su historia, desmitificar y hacer justicia, la justicia que  no tuvieron las mujeres y hombres acusados de hacer cosas absolutamente imposibles.

Ni la Iglesia, ni el Estado, ni la Inquisición inventaron la creencia en la brujería, pero sí inventaron una forma perfecta para fiscalizar a sus sujetos, imponer sus criterios y eliminar viejas creencias y tradiciones, opositores religiosos, heterodoxos, escépticos, disidentes políticos o simples rebeldes. Fueron responsables de las matanzas al dejar en manos de criminales la interpretación de la doctrina cristiana y de las leyes civiles. Dichos individuos, cuya perversidad y sadismo queda fuera de toda duda, controlaron la vida privada de las personas, aniquilaron la libertad de expresión y de credos, impidieron la libre circulación de las ideas y se encarnizaron con las capas sociales más débiles y, por tanto, con menos recursos para defenderse.

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Erein Argitaletxea
BrujasSorginak

‘Brujas’ está publicado en castellano y en euskera.