MareasSINOPSIS

35 historias, 35 mujeres, 35 pueblos de la costa vasca, desde Baiona a Muskiz, a lo largo de veinte siglos.

 

 

 

 

 

 

He sido viuda y huérfana de pescadores, he visto morir a mis hombres, tragados por esa mar que tanto nos da, y tanto nos quita. No he sido marino ni pescador; no he sido descubridor, aventurero o corsario, pero sí batelera, gabarrera, sirguera, moza de carga y descarga en los muelles, armadora de barcos y comerciante.

He sido obrera en las minas y en las fábricas, señora y criada, pobre y rica, monja, serora, hospitalera, partera, curandera, ferrona, prostituta, e incluso bandida.

He sido madre y he parido y fallecido al dar a luz infinitas veces. He sido exiliada y emigrante, en tierras cercanas y lejanas, y no he vuelto. También he abandonado el lugar que me vio nacer y he venido aquí en busca del pan para mis hijos. He hecho mía esta tierra, pues es el suelo que piso, donde crío mis simientes, donde exhalaré el último aliento.

He adorado a la diosa de los antiguos, y también a la madre de Cristo. Me han quemado viva, empozado, descuartizado por ser mujer, por creer y repetir lo aprendido de mi madre, quien a su vez lo aprendió de la suya; por no entender lo que me preguntaban. Me han perseguido por ser bruja, judía, gitana, pagana, herética, gamboína, oñacina, liberal, carlista, monárquica, republicana, de derechas, de izquierdas, por ser vasca.

Me han prohibido estudiar, viajar, amar a otras mujeres, decidir sobre mi propio cuerpo y sobre mi vida.

He conservado la herencia de los antepasados mientras mis hombres desaparecían en busca de la ballena, embarcados en la aventura, o inmersos en guerras ajenas. He mantenido la hacienda familiar; me he ocupado de la casa, de los hijos, los ancianos, los enfermos, las huertas y los animales. He sido arrinconada y alejada de las fuentes del saber y, no obstante, he transmitido la lengua, la palabra, el aprendizaje no escrito, las creencias, la tradición. He trabajado durante toda mi vida, y he preservado y legado lo mejor de mí misma.

Continúo aquí, al igual que el roble cuyas raíces se hunden en lo más profundo y que extiende sus ramas hacia el cielo. Soy el comienzo y seré el final. He reído y he llorado, pero ante todo he amado, y amo, este rincón del mundo junto al mar donde vivo, y muero.


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Ttarttalo Argitaletxea
MareasUrak dakarrena

‘Mareas’ está publicada en castellano y en euskera.