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Espíritus literarios

Ayer estuve invitada a charlar con un grupo de apasionados de la escritura que han formado una asociación literaria, ‘El espíritu de la Alhondiga’. Este grupo se reúne todas las semanas para intercambiar opiniones sobre Literatura y para trabajar en el taller dirigido por autores de larga trayectoria como son Pedro Ugarte, Alex Oviedo y Txani Rodríguez, pero, sobre todo, para escribir y volcar en la escritura el deseo y el placer de contar, de narrar historias, una actividad que puede iniciarse como un hobby y acabar siendo una profesión.

No sé si respondí a lo que ellos y ellas esperaban o si, quizás, se encontraron con una escritora bastante escéptica en cuanto al supuesto glamour de un oficio marcado por los intereses mercantiles que nada tienen que ver con la ilusión creativa. No les dije que yo escribo por placer, pero que no dedicaría entre seis y ocho horas diarias de trabajo a una actividad solo por el gusto de realizarla. Soy una mujer práctica. Decidí dedicarme a escribir al cien por cien después de tener tres libros publicados y dejé mi anterior profesión de traductora para entregarme por completo a esta tarea porque creí en mí y en que sería capaz de vivir de un trabajo que me apasiona.

Un autor/a es la materia prima más barata del mercado, depende solo de sí mismo, pone las herramientas, dedica incontables horas de esfuerzo a escribir sus obras, las envía a las editoriales y espera la respuesta, que a veces llega y a veces no. Cobra el 10%, en algunos casos menos, del precio del libro sin IVA al año siguiente de ver su trabajo publicado y tiene que fiarse de las cifras que le da la editorial. No tiene vacaciones, excedencias, paro, ni primas. Debe pagar impuestos como todo el mundo, darse de alta como autónomo y en la SS. Unas veces sus libros le proporcionan lo suficiente para continuar, otras muchas no, y debe buscarse otro medio de vida. Depende de las modas, la publicidad y, sobre todo, el boca-oreja.

La trayectoria es larga para quien no tiene detrás grandes editoriales que compran espacios publicitarios y reseñas en los medios, y que otorgan premios económicos y mediáticos más que literarios. También lo es para quien no cuenta con el apoyo de instituciones de más o menos calibre que pagan conferencias y viajes, y premian a bombo y platillo a determinados autores a sabiendas de que existen otros con más méritos, pero tal vez sin el perfil que interesa.

Esta es la realidad pura y dura, otra cosa es la pasión, la ilusión por lo que se hace, la confianza y sobre todo la insistencia, la creencia de que merece la pena esforzarse en lo que se cree. Por estas y otras razones, agradecí y disfruté enormemente la velada mantenida con los integrantes de ‘El espíritu de la Alhondiga’, espíritus que gozan con la escritura por la escritura, un remanso en un mundo, el literario, bastante menos plácido de lo que aparenta. Gracias, amigos y amigas, por vuestro tiempo.

Comentarios (5)

  1. Pingback: Encuentro con Toti Martínez de Lezea | Espíritu de la Alhóndiga

  2. Sol (María Benedetti) - Responder

    Gracias a ti Toti por dedicarnos parte de esas seis u ocho horas diarias que empleas en tu oficio de escritora.
    Gracias por ser tan cercana y espontánea.
    Es curioso que seas la que más libros vende y por tanto, la más leída de entre tus colegas y sin embargo, la menos galardonada. Hay cosas que no cuadran.

    Ayer algunos aprendimos muchas cosas sobre lo que, por ahora, es solamente una afición: El oficio de escribir.
    También corroboramos que, como en cualquier otra profesión, se hace camino al andar. Nos dijiste: A escribir se aprende escribiendo y… leyendo. Eso haremos.
    Eskerrik asko Toti.

    • ¡Gracias a vosotros! Ayer, desde luego, no escribí, pero el encuentro lo compensó con creces. Este oficio es solitario, muy solitario, y se agradece enormemente poder hablar de él con personas que comparten el mismo interés, de las alegrías que nos proporciona y también de las decepciones. ¡Es como una especie de terapia!

      Lo de los galardones… Recibo muchos no creas, uno por cada lector/a que lee un libro mío, y lo disfruta. Para mí no hay mayor premio que ese.

      Musu haundi bat.

  3. Hace unos años iba a un hipermercado donde había, supongo que todavía la hay, un gran librería. Ya sé que no es el mejor lugar para comprar libros, pero siempre aprovechaba para hojearlos. En aquellas fechas tenía mejor vista y un presupuesto escaso para comprar libros, similar al actual. La verdad es que, sin haber dejado de leer, entonces leía mucho más que ahora, siempre me ha gustado leer historias. A lo que iba, siempre me acercaba a las sección de libros de bolsillo, por supuesto que por precio. Tras varios días de ir hojeando La Abadesa y sin conocerte de nada Toti, “me arriesgué” y decidí adquirirla.

    Desde aquel día y aunque me falta alguna, voy comprando y leyendo todas las novelas que vas publicando, estoy absolutamente enganchado a la manera que tienes de contarnos historias de la historia.

    Gracias,

    Joan Pere

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