La literatura vendida

En tiempos pasados, reyes, nobles, papas, obispos y ricos comerciantes pagaban a los artistas para dejar testimonio de su poderío. Pintores, músicos, literatos, escultores, arquitectos y un largo etcétera, trabajaron, malvivieron en su mayoría para mayor gloria de quienes deseaban perpetuarse después de muertos, si bien hay que reconocer que no disfrutaríamos de grandes maravillas de no haber sido por la magalomanía de quienes las encargaron. En la actualidad, podría pensarse que eso ya no es así, que ahora el artista, el creador, puede vivir con dignidad de su trabajo, pero tampoco es cierto en la mayoría de los casos. Únicamente un porcentaje muy pequeño de creadores logra mantenerse independiente de la manipulación cultural en la que nos vemos inmersos.

No hablaré de otros campos creativos, pero sí del mío, la Literatura. Llevo ya casi veinte años en este oficio de escribir, suficientes para conocer los entresijos del ámbito literario, que los románticos creen ajeno a la corrupción y al interés particular. Y no es así. Por un lado lo manejan las grandes editoriales, que tienen a su servicio medios de comunicación televisiones, radios, periódicos y revistas especializadas. Son negocios con medios para lanzar grandes campañas de marketing, comprar espacios televisivos o pagar a fin de que sus libros estén en los escaparates de las librerías más importantes. En muchos casos, premian y venden obras mediocres que resisten lo que dura la sorpresa de la novedad, y cuyos autores desaparecen con la misma velocidad con la que aparecieron. En otros y mediante los llamados “negros”, las propias editoriales o las agencias literarias re-escriben novelas que luego se publican a bombo y platillo como obras maestras, que no lo son ni de lejos. Pero, en fin, es su negocio y lo manejan como bien les parece. A los lectores corresponde caer o no en la trampa.

Y luego están los otros, los pequeños corruptos: críticos vendidos a determinados monopolios empresariales; plumillas de cuadernillos culturales que solo publicitan las obras de autores que les caen bien; jurados de premios institucionales que otorgan galardones a autores/as afines; responsables culturales que programan conferencias de escritores de pacotilla a quienes se remunera como a Homeros reencarnados; organizadores de eventos cuyo único afán es salir en la foto con el famoso escritor de turno; administradores que subvencionan con dinero público acontecimientos literarios que pasan desapercibidos, etc. Ninguno de ellos/as escribe libros, pero todos presumen de cultos, de leídos, de expertos, cuando en realidad lo único que hacen es vender literatura como quien vende patatas y tener su instante de gloria, que les dura el tiempo de su notoriedad, es decir nada.

Comentarios (9)

  1. Hola Toti. Hoy he sabido de ti por primera vez. Me han falicitado un libro tuyo en un club de lectura y la curiosidad me ha inducido a poner tu nombre en \”google\” para saber quien eres. He leido algunos artículos de tu blog y me han encantado, así que esto ya me predispone a iniciar con ilusión la lectura de tu libro. Un saludo, Ana Pilar

  2. Tu nuevo libro ha sido hoy uno de mis regalos de cumpleaños, como viene pasando desde el año de \’La Comunera\’. El caso es que me regalaron aquel porque siempre me ha interesado la historia del movimiento comunero y al ver el título pensaron que me gustaría. Y desde entonces ya saben qué libro me tienen que regalar en esta fecha. A primeros de diciembre me preguntan a ver si hay libro nuevo de Toti.
    Espero disfrutarlo tanto como los anteriores.
    Un saludo

    • Gracias Fran, un placer. Yo también espero que pases unos ratos entretenidos con esta novela. Intento reinventarme en cada historia, ponerme retos, probar a escribir temas diferentes y desde diferentes ópticas, no escribir siempre el mismo libro. ¡No hay nada más aburrido que un autor/a que se repite! Un abrazo.

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