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Autoedición

Existen aspirantes a literatos que aseguran que no les preocupa publicar, pero lo cierto es que en algún momento sienten el hormigueo de demostrar su valía literaria e inician un recorrido en busca de un editor que los dé a conocer. No hay escritor, ni aspirante a serlo, que no crea que su trabajo merece la pena, y cuanto más lo piensa, más convencido está. Pero el mundo editorial es una jungla saturada en la que cuesta hacerse un hueco, la realidad tiene poco de novelesca y, a veces, al autor no le queda más remedio que autoeditarse.

Últimamente han proliferado unos negocios, llamémosles “editoriales digitales”, que se anuncian sobre todo por Internet. Aseguran que muchos grandes escritores han optado por autoeditarse ante la negativa de las editoriales consagradas. En fin… si son “grandes” autores, dudo que las editoriales se nieguen a editarles. Después, se ofrecen a leer el original y a hacer un informe literario sin ningún compromiso, pero resulta que conozco más de un caso y en todos, qué casualidad, el informe ha sido la pera, excelente, sublime. Y ahora viene la segunda parte. Una vez que te han dicho lo bueno que eres y el brillante futuro que te espera, ¿cómo no vas a desembolsar los entre 2.000 y 4.000 euros que te piden por una edición de 200 a 400 ejemplares? ¿Y luego? Luego, el autor se encuentra con un montón de libros en casa que tiene que vender por su cuenta porque los servicios de la empresa se acaban ahí, aunque antes de cobrar haya asegurado que se encargaría de todo. No hay presentación, no hay distribución, el libro no llega a las librerías ni, por supuesto, a los posibles lectores. Si el autor quiere que alguien lea su libro, tendrá que encargarse él de venderlo uno por uno. Resumiendo: el timo de la estampita, versión digital, y la frustración de un posible escritor/a en ciernes.

Ha habido y hay autores que han seguido esta senda. La mayoría ha “muerto” en el intento y sólo alguno entre cientos ha tenido suerte y ha conseguido interesar a un editor de verdad. No hay atajos en este oficio. Si se cree en lo que se hace, hay que peregrinar de editorial en editorial, enviar originales, aceptar rechazos, y continuar. Si no, mejor dejarlo.

Comentarios (4)

  1. Hola Toti,
    Tienes toda la razón. La autoedición es un mundo difícil, como bien dices, hace tres años estuve en conversaciones con las dos empresas con mejores referencias a nivel nacional y no puedo decir nada bueno de ellas.
    De una u otra manera tener ejemplares impresos de nuestro libro es relativamente sencillo, sin entrar en consideraciones del precio, el gran problema está en la distribución. Pero la distribución, quitando contadas excepciones, tampoco llegará muy lejos si una editorial se anima con nuestro trabajo y hace una tirada de quinientos ejemplares a ver qué tal sale.
    Si alguien se anima a autopublicarse mi recomendación sería que se ocupara del 100% de las gestiones asociadas desde el último borrador. Encargar maquetación, portada, fotografías, ilustraciones, tramitar el ISBN, intentar darlo a conocer,… y sobre todo recomendaría la impresión bajo demanda.
    Tengo autopublicados dos títulos, en dos idiomas y estoy contenta con el resultado. No son novelas, tal vez sea por eso.
    Un saludo

    • Distribuidoras y librerías son el quiz de la cuestión. Entre ambas obtienen el 50% del precio del libro, a veces incluso más, pero también es cierto que es difícil que las obras lleguen a los lectores sin su intermediación.
      Me alegro de que probaras y de que estés contenta con el resultado.
      Un abrazo.

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